jueves, 23 de julio de 2020

VOTO AUSENTE

El consejo general del INE ha determinado ya una fecha para el proceso electoral; el próximo 18 de octubre se tienen planeados los comicios para Coahuila e Hidalgo. El contexto actual de la pandemia ha pospuesto las elecciones de junio a octubre; sin embargo, al menos para el caso de Coahuila; los casos de contagio de COVID 19 no parecen menguar, sino todo lo contrario, siguen creciendo de manera exponencial y no parece que estemos cerca de un pico máximo en donde la curva de contagios comience a decrecer. Se vaticina un escenario complicado, al menos para Coahuila, pues no se trata solo del día de la elección que se ve lejano, sino de todo el proceso que supone la campaña electoral que significa personas en movimiento, interactuando, difundiendo plataformas políticas para obtener el voto; y todo ello concluye en un solo día que también es cierto, supone la aglomeración de personas en filas de votación, y nos ha quedado claro que muchas personas no respetan la llamada “sana distancia”; y lo podemos constatar en tienda de conveniencia o sucursales bancarias en todo el Estado de Coahuila en donde esta sana práctica parece no tener sentido. También es cierto que dentro de las mismas casillas convivirán funcionarios de casilla y representantes de partido todo el día; es cierto que todos los votantes manipularán los mismos marcadores para signar las boletas, que todos harán uso de las mismas mamparas y teniendo en cuenta que 8 de cada 10 contagiados con asintomáticos, se puede calcular y predecir un incremento exponencial de los contagios que actualmente tenemos. El panorama se ve complicado, pero la elección debe realizarse, porque los diputados locales por mandato constitucional no pueden durar más de tres años en sus cargos y este es su último año de investidura legislativa. Desde luego que es muy pronto y apresurado para que el INE proponga y desarrolle alguna otra estrategia de sufragio, pero esto sin duda alguna debe sentar un precedente a futuro para optimizar el proceso de votación o sufragio electoral prescindiendo de las grandes concentraciones masivas. El llamado voto ausente, que es una modalidad que podemos ver en el vecino país del norte, es una opción que se pudiera analizar y contextualizar para su implementación en nuestro sistema político electoral. El voto ausente permite a los ciudadanos votar por correo, desde luego que la idea puede sonar absurda en un sistema como el nuestro plagado de corrupción y desconfianza, además de la falta de conectividad de millones de mexicanos, pero no es una situación que no pudiera implementarse como proyecto a mediano plazo tomando en cuenta el éxito del país norteamericano; y es que en los Estado Unidos la mayoría de los estados ofrecen la opción no solo de voto ausente, sino anticipado, es decir, poder votar algunos días antes de la jornada electoral. Desde luego que cada Estado cuenta con sus propias reglas para estas modalidades, sin embargo, para el caso de nuestro país, la propuesta sería que la autoridad nacional se hiciera cargo de la legislación procedimental, pues cada Estado cuenta con un OPLE que en algunos casos han sido bastante cuestionados en cuanto a su profesionalismo e imparcialidad; y el caso del IEC en Coahuila es un claro ejemplo de ello. Independientemente de que la vacuna sea una realidad, las calamidades deben dejarnos enseñanzas; una de ellas es evitar volver al tradicionalismo y evolucionar, y nuestro sistema electoral debe hacer lo mismo, porque esta pandemia no será la última ni la más perniciosa, por ello el voto ausente debe ser una modalidad que el INE debe empezar a contemplar muy seriamente a mediano plazo.