miércoles, 21 de enero de 2026

LEGALIDAD

El que durante décadas se haya mantenido una situación ilegal o irregular no significa que por eso deba seguir el mismo estatus ni mucho menos que las dimensiones de un pueblo delimiten la existencia de marcos regulatorios que establezcan el orden en distintas áreas y rubros. El municipio de Allende, Coahuila, se caracteriza por ser pequeño en territorio y contar con una modesta administración pública con recursos por demás limitados en donde las tradiciones pesan más que la legalidad, y la mejor prueba es que durante más de 15 años diversas administraciones pasaron y ninguna elaboró un solo reglamento de los muchos que la ciudad necesita para establecer orden y progreso. 

El reglamento actual de yonques aprobado en la administración actual del alcalde Ricardo Treviño Guevara es la mejor prueba de los marcos regulatorios que el pueblo necesita con urgencia y demuestra además el compromiso del actual gobierno con la cultura de la legalidad, el orden y el imperio de la ley. No se trata de caprichos personales, sino de atender necesidades que existen en la actualidad producto de la negligencia y apatía de administraciones anteriores que dejaron pasar la necesidad de establecer regulación en temas como la participación ciudadana, bienestar animal, equidad, igualdad, planeación y desarrollo y un sinfín de reglamentos que le faltan al pueblo, siendo el tema vial uno de ellos en donde aparecen los yonques como problema no solo de esta índole, sino de salud, protección civil e imagen urbana. 

Estos establecimientos afectan la vialidad al ocupar las arterias que de por sí son estrechas, también son focos de infecciones y vectores como el dengue y refugio de alimañas que pueden afectar a vecinos y, finalmente, proyectan un lúgubre aspecto a las calles y avenidas con chatarras en plenas arterias viales y justo por eso el reglamento es necesario, imprescindible e impostergable. Desde luego que habrá inconformidad, insisto en que las rutinas derivadas de tradiciones pesan más que la legalidad, y exigirles a los propietarios de estos establecimientos que retiren sus vehículos de las calles en un plazo perentorio cuando durante toda su vida han hecho lo que quieren les debe generar molestia, pero la ley no está hecha para contemplar emociones y sus respectivas reacciones, sino para velar por el bienestar de la sociedad y la seguridad de las y los ciudadanos. El orden es imprescindible y este solo llega cuando existe un compendio legal que lo respalde y en caso de incumplimiento las sanciones amparadas en leyes precisas tienden a corregir escenarios negativos. 

Poco importa lo que se diga en redes sociales, alguien tiene que poner orden y al final eso impacta más allá del tiempo en que dura una administración pública y el beneficio es para las actuales y futuras generaciones. Bien por el ayuntamiento de Allende que ha comenzado a legislar sobre lo que realmente importa cuando nadie más se atrevió a hacerlo y que sea este el inicio de una andanada de compendios legislativos que hacen falta para transformar al pueblo de manera positiva, asertiva y perenne.