miércoles, 28 de enero de 2026

LIBERTAD ENERGÉTICA

Fue una de las tantas visiones de Andrés Manuel López Obrador como presidente: la soberanía energética. Sin embargo, solo con dos dedos de frente o menos se puede pensar que esta soberanía llegaría en un par de años a partir de la inauguración de la refinería Olmeca de Dos Bocas en 2022. Luego de decenas de años de dependencia de los Estados Unidos en materia de importación de gasolinas las bases de la independencia debían sentarse primero, y con lógica simple el primer paso era iniciar el proceso de refinar nuestro propio petróleo y después de manera gradual iniciar el camino hacia la autosuficiencia. México no ha sido capaz de producir la totalidad de los combustibles que requiere debido a que heredó las seis refinerías en evidente abandono, y la prueba es que al inicio del sexenio del tabasqueño estas producían 511 mil barriles diarios, y seis años después incrementaron su capacidad a un millón 62 mil barriles, es decir, pasaron del 38% al 65% de su capacidad. Para lograr el objetivo, se compró la totalidad de la refinería Deer Park, en Houston, Texas. Además, la ya mencionada refinería de Dos Bocas, que tiene capacidad para procesar 340 mil barriles diarios y producir el 20% de toda la gasolina que se consume en el país.

Casi tres años después, pareciera que los resultados de la visión de AMLO comienzan a dar frutos, pues las importaciones de gasolina y diésel de Petróleos Mexicanos cayeron el año pasado a su nivel más bajo en 16 años, según datos de la empresa. Las importaciones disminuyeron debido a que la petrolera estatal operó sus refinerías a las tasas más altas en una década. Hasta el momento se asevera que Dos Bocas trabaja a casi un 80% de su capacidad, lo que nos permite tener un margen aún más de crecimiento en refinación y con ello importar cada vez menos gasolinas y diesel de los Estados Unidos. La estrategia de autosuficiencia energética implica que el petróleo crudo extraído en México permanezca mayoritariamente en el país para su procesamiento, lo que incrementaría la disponibilidad de gasolinas, diésel, turbosina y otros petrolíferos, además de reducir la dependencia de combustibles importados. 

Con los datos que proporciona PEMEX pareciera que estamos avanzando por la vía correcta, aunque de manera gradual como naturalmente debe ser. En lo personal dudo mucho que un día lleguemos al 100% de autosuficiencia, para ellos se tendría que invertir en más refinerías, pero la realidad de los datos presentados es que el expresidente nos dejó claro el camino a seguir y que la reducción de la dependencia nos lleva a un escenario en que los precios tiendan si no a bajar, por lo menos a mantenerse estables y sin incremento debido a la reducción de los costos de importación. Más allá de conceptos como independencia, soberanía o autosuficiencia, la realidad es que se trata de alcanzar libertad energética que nos permita competir en precios y calidad con otros mercados en beneficio de nuestra economía nacional.