El INE ha expedido las reglas del juego para el proceso electoral 26-27. Una de ellas, la variable 14 conocida como “Mecanismos discursivos indirectos de descalificación de las personas precandidatas o candidatas” ha generado controversia porque se ha señalado como censura directa a la libertad de expresión; pues se trata de una medida que busca clasificar, registrar y/o evaluar y aquellos comentarios en televisión o radio que “demeriten, menosprecien” de forma implícita a una candidatura sin usar necesariamente una agresión o insulto directo. Es una respuesta a supuestas quejas sobre las llamadas “campañas negras” y agresiones digitales que no usaban como tal insultos directos, sino ciertos recursos lingüísticos (como el sarcasmo o la ironía) para demeritar candidaturas, especialmente bajo un enfoque de género.
Primero hay que precisar que esto aplica solo a medios de comunicación, no a ciudadanos comunes y sus expresiones cotidianas en redes sociales, por eso no se trata de un tema de censura general, y aunque muchos medios tienen razón en llamar así esta iniciativa, la realidad es que en las entidades federativas, los medios de comunicación están al servicio del gobierno en turno porque reciben tajadas presupuestales millonarias y por ello su línea editorial suele ser agresiva contra políticos disidentes.
Así que cuando la oposición aparece, son vapuleados inmediatamente con estas campañas negras en clara desventaja de un candidato a otro. Los ataques se presentan por cinco vías: ironía o sarcasmo, minimización de logros, infantilización de quien es tratado como incapaz de comprender el cargo, cuestionamiento implícito de legitimidad y asociación negativa por identidad. Por ello no resulta absurdo ni fuera de lugar que se intenten tomar medidas para disminuir estas asimetrías que implican ser objeto de ataques o de lisonjas por parte de medios de comunicación.
En lo personal la iniciativa me parece acertada, siempre y cuando no se extienda hacia la población en general ni a quienes externamos nuestra opinión en medios de comunicación desde trincheras editoriales. Por lo pronto el día de hoy a medio día la sala superior del TEPJF resolverá la valides de dicha iniciativa que ciertamente parece ser un ataque de censura, pero en esencia solo regula el accionar de medios serviles a gobiernos estatales para que exista piso parejo en los procesos electorales. No todo lo que brilla es oro, así que no toda acción de limitar opiniones es censura, al menos no en este caso.