Dese luego que causa indignación ver como un diputado se separa de su cargo mediante una licencia por el motivo más bizarro que exista y regrese a reclamar su puesto como si nada hubiera pasado, y no por voluntad, sino porque le salió mal el proyecto por el que abandonó un cargo de representación popular federal. El caso de Sergio Mayer sin duda alguna pone en tela de juicio el profesionalismo de la clase política, pero no solo eso, sino que deja ver el nulo compromiso con su encomienda constitucional y sobre todo el cinismo tradicional de una clase política que siempre termina exponiendo su pusilanimidad. Desde luego que la culpa no solo es de él, sino de quien lo postuló, y en este caso fue morena quien lo colocó en San Lázaro mediante las listas de representación proporcional o plurinominales que obtuvieron escaño sin necesidad de ser votados en una elección, de ahí la importancia de la reforma fallida impulsada por su propio partido de eliminar este método de asignación de curules en el congreso federal.
En diversas ocasiones, los partidos optan por candidatear a personas “faranduleras” o que viven del espectáculo mediático para aprovechar la popularidad y ganar elecciones, aunque poco importe que él o la ungida tenga poco o nada de conocimiento en materia legislativa o experiencia en política de cualquier nivel de gobierno. Históricamente, figuras como Carmen Salinas Silvia Pinal y Cuauhtémoc Blanco han ocupado cargos públicos, así como recientemente Sergio Mayer, Paola Suárez, Rommel Pacheco, Toñita, etc. Hay que aclarar que no por ser pertenecientes a la farándula o mundo deportivo tienen menos capacidad para detentar un cargo público, sin embargo, han vivido en escenarios de lujos o simplemente de egos o proyección exponencial que con su llegada a cargos púbicos disminuye, por ello es normal que se vean tentados a aprovechar ofertas de crecimiento personal en realities shows que además son bastante lucrativos.
Con todo ello no justifico el proceder actual del actor Mayer, pero sí entiendo sus motivos y la experiencia para los partidos es evitar este tipo de candidaturas por invitación y optar por interesados en carreras políticas que estén alejados de este tipo de ambientes, si bien la constitución no es nada requisitosa para que cualquier persona acceda a un cargo público,-cosa que para es nada es correcta- hay que tener cuidado con los perfiles que se invitan a participar para evitar denostar todavía más a nuestra clase política mexicana. Para este caso tan evidente de falta de compromiso por el cargo, Mayer no debería regresar a su curul, puesto que ha demostrado total indiferencia y aunque tiene todo el derecho de volver, un poco de congruencia por parte de morena al exigirle públicamente su renuncia sería ideal, aceptable e idóneo.