El lamentable suceso ocurrido el día primero de octubre del presente en la comunidad del ejido La Unión en el municipio de Torreón en donde jóvenes atacaron una escuela secundaria dejando a una persona sin vida y varios heridos ha causado conmoción en la sociedad y sobre todo en el ámbito educativo, pues los profesores y padres de familia cuestionan la seguridad e integridad de cada comunidad escolar ante la posibilidad de la recurrencia de este tipo de ataques.
Y es que, a decir del investigador Víctor Manuel Sánchez Valdés, desde el año 2000 se acumulan 157 eventos de este tipo y en 2026 se alcanzó un récord con 31, es decir, ya no se trata de hechos aislados, sin antecedentes ni consiguientes. La tendencia nos permite estimar que estos sucesos seguirán presentándose y ante lo cual es urgente que las autoridades atiendan este problema y lo coloquen como prioridad mediante una política pública que impacte directamente en la disminución de la tendencia de estos fatídicos sucesos.
El investigador de manera atinada identifica algunas causas de estos ataques: La disponibilidad de armas, la insuficiente atención a la salud mental y la normalización de la violencia. Al respecto, la disponibilidad de armas hoy es tan fácil que cualquier persona tiene acceso a todo tipo de calibres derivado del tráfico indiscriminado de armas desde Estados Unidos; pues, se calcula que entre 200,000 y 500,000 armas ilegales ingresan cada año a nuestro país.
En segundo lugar, la falta de atención del sistema educativo a la salud mental es una realidad cada vez más evidente; al respecto el gobierno federal apenas está iniciando una estrategia llamada “la hora dinámica” que consiste en un espacio semanal de una hora enfocado en la salud mental y el bienestar socioemocional de los estudiantes con diversas actividades, sin embargo, no es suficiente, hace falta la presencia de un psicólogo en cada institución educativa de nuestro país para detectar posibles riesgos de violencia en alumnos. Finalmente, para protección de eventos exógenos, también es necesaria la existencia de un guardia de seguridad en cada escuela, capacitado y dotado con equipo no letal para incapacitar a posibles agresores.
Esto último requiere inversiones más grandes de recursos, pero creo que ya no se trata de lujos, sino de necesidades y con ajustes presupuestales es posible dotar a las instituciones educativas de los elementos necesarios para hacer frente a la nueva realidad que de no atenderse seguirá ascendiendo con resultados fatales y ante la mirada permisiva del gobierno en sus tres niveles. Podemos diagnosticar el problema, buscar culpables, pero en este momento las soluciones son mucho más necesarias y deben ir encaminadas por el camino de la prevención.