miércoles, 18 de febrero de 2026

40 HORAS

Se trata ya de un logro constitucional, la jornada laboral de 40 horas que permite que las y los trabajadores de este país puedan gozar de aproximadamente dos jornadas o días de descanso por ley y con goce de sueldo. La iniciativa de la presidenta Sheinbaum es un logro bastante pragmático que se suma al aumento del salario mínimo que si duda beneficia directamente a los trabajadores de este país. 

En síntesis, se saldan deudas laborales históricas. Si bien la medida entrara en plenitud hasta 2030, gradualmente los empleadores deberán ir ajustando las jornadas de sus trabajadores en razón del siguiente orden: en 2026 se establecen 48 horas; para 2027 la jornada laboral será de 46 horas; en 2028, de 44; en 2029, la jornada laboral será de 42 horas y llegará a las 40 en 2030.  Ahora bien, esta reducción no merma en lo absoluto la productividad laboral ya que queda demostrado con experiencias en otras latitudes que menos horas de trabajo no afectan la productividad. Inclusive países bajos, en Europa, cuentan con una jornada laboral de solo cuatro días. 

Según experiencias de empleadores de países como Holanda con 32 horas laborales, los beneficios han sido bastantes: "las bajas por enfermedad del personal disminuyeron y la retención de empleados aumentó", el PIB per cápita (en relación con cada persona) se mantiene entre los más altos de Europa y cerca de los primeros puestos de los países con economías desarrolladas miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Es decir, la disminución de la jornada no ha afectado ni la economía ni la riqueza de Holanda. A nivel mundial, México ocupa el cuarto lugar con la jornada laboral más larga con 48 horas, mientras que Dinamarca o Alemania cuenta con las más bajas con aproximadamente 33 horas, y a esto le sumamos que organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aseguran que jornadas de más de 40 horas afectan la salud tanto física como emocional de los trabajadores. 

Se trata a final de cuentas de un equilibrio entre vida y trabajo que permita la salud emocional y afectiva, la convivencia familiar o el simple esparcimiento, incluso la activación física en días no laborables, por esta razón la medida es pertinente y plausible, no es populismo, sino una necesidad que merecía la atención y que se suma a logros como el incremento al salario, incremento de periodo vacacional y la ley silla en beneficio de la salud mental y física de personas que definitivamente saludables rinden mejor.  Quienes tenemos la suerte de jornadas de 40 horas laborales sabemos la importancia y el beneficio de contar con dos días de descanso, y esto tradicionalmente estaba ligado a empleados del sector público; por lo que ahora la medida universal para todo trabajador cumple con el principio de igualdad, ya que todo trabajo es importante y toda persona tiene derecho al mismo descanso que por años estuvo limitado a ciertos grupos. Otro acierto más para este gobierno.