miércoles, 7 de enero de 2026

DOCTRINA DONROE

Nunca pensé que en mi vida me tocaría saber de la existencia de un tirano con la fortaleza de hacer lo que quiera con otras naciones y que además se jactara de ello públicamente sin consecuencia alguna, una especie de Neo Hitler pero con armas nucleares a su disposición. No se trata de defender a un dictador que gobernaba un país, pues Nicolás Maduro era ciertamente un tirano que gobernaba amparado en resultados electorales muy probablemente amañados, sin embargo, era el pueblo venezolano el que debía tomar las medidas necesarias para cambiar su gobierno. De pronto, Donald Trump decide capturar al presidente venezolano bajo la excusa de narcoterrorismo dejando claro que él es juez y parte en acusaciones que permitan su intervención inmediata. 

Lo delicado de todo esto, son las declaraciones posteriores al asalto y captura de Maduro, pues Trump habla ahora de una doctrina Donroe, una evolución de la doctrina Monroe de principios del siglo XVII en donde los estadunidenses se presentaban como los protectores de América ante cualquier posible intervención extranjera basada en la frase “América para los americanos”. La nueva doctrina impulsa el derecho de Estados Unidos a intervenir militarmente en cualquier país del continente si considera que hay amenazas a sus intereses. No se requiere que sea una amenaza a su seguridad nacional, a su integridad territorial, sin a sus meros intereses. Se trata de una política bastante preocupante que nos deja en indefensión a todos los países que pertenecemos a este continente, pues esta doctrina refuerza una visión del mundo basada en la fuerza, no en las normas, en donde el Estado de Derecho no es más que letras impresas en papel sin significancia real.  La doctrina actual es la misma que la del expresidente James Monroe, la diferencia es que Trump es directo y sin cortapisas al afirmar que van por el petróleo venezolano. Por lo que La prioridad no es la democracia de los venezolanos, sino el control de activos estratégicos como el petróleo. Mientras la Doctrina Monroe de 1823 pretendía evitar injerencias externas, la doctrina Donroe propone el dominio absoluto de Estados Unidos en América, incluso sobre gobiernos democráticamente electos si no responden a los intereses de Washington, y eso es lo que realmente preocupa. 

Queda claro que reina la ley del más fuerte en estos momentos, en donde lamentablemente el único disuasivo para evitar abusos es contar con armas nucleares que eviten las injerencias extranjeras basadas en fuerza y asimetrías de poder, en donde la ONU sale sobrando, en donde no hay mediadores más que la decisión de un tirano de apropiarse de todo un continente sin que nadie pueda hacer algo al respecto. Iniciamos el año con un acto que atenta contra la democracia y que sienta un mal precedente que podría replicarse en cualquier momento, contra cualquier nación americana y bajo cualquier excusa. Nunca el derecho internacional se había visto tan inservible.