miércoles, 10 de junio de 2026

ECOS ELECTORALES

Transcurrido el proceso electoral para la Renovación del congreso local en Coahuila el pasado domingo 7 de junio, los ecos de la elección nos dejan escenarios que vale la pena analizar de manera sucinta. Comencemos por lo lamentable: nuevamente el gran ganador fue el abstencionismo, pues de un total de 2 millones 501 mil 847 habitantes con derecho a voto, sufragaron la cantidad de 1,256,407 ciudadanos en listado nominal. Es decir, votaron solo el 50.2% de electores, lo que significa, solo la mitad de los ciudadanos con derecho a voto. Esto a todas luces en un fracaso en términos de participación ciudadana, y si a esto le queremos sumar el tema de la legitimidad, pues los números no benefician de ninguna manera a las y los ganadores, pues del 100% de votos ya computados, es decir, del millón 256 mil 407, la alianza ganadora PRI-UDC se llevaron el 50.4% con 634 mil 280 votos. 

En otras palabras, solo el 25% de los coahuilenses definieron a los ganadores de esta elección. Por lo tanto, en cuanto a participación ciudadana el resultado es reprobatorio y debe ser una llamada de atención para la autoridad electoral (IEC), pues una de sus obligaciones es incentivar la cultura de la participación ciudadana, y por otra parte, la alianza ganadora no representa legitimidad alguna frente al pueblo coahuilense, aunque al final esta culpa es de la ciudadanía que no sale a ejercer su derecho a voto, no de los partidos políticos. El carro completo no es novedad, no es la primera vez, sin embargo, esta elección fue fatídica para partidos con representación nacional que perderán prerrogativas para futuras elecciones y que demostraron una paupérrima participación electoral. 

El PAN en esta elección apenas sumó 27 mil 16 sufragios, equivalentes a 2.1 por ciento de la votación. También retrocedieron el Partido Verde, que no fue en alianza con Morena y PT, y que pasó de 60 mil 523 votos en 2023 a 32 mil 533 en 2026, y Movimiento Ciudadano, que bajó de 27 mil 182 a 24 mil 617 sufragios. Estos tres partidos, al obtener una votación menor al 3 por ciento, están cerca de perder su registro en el estado. Finalmente, el resultado que era bastante predecible no mueve al PRI nacional del lugar en que se encuentran, en Coahuila no se demostró que se puede derrotar a morena, solo se mostró que pudieron retener el control del poder, pues a nivel nacional el PRI continua sus debacles y sus números para futuras gubernaturas no son más que lamentables. 

Entonces no se manda ningún mensaje, el panorama político sigue sin cambios a nivel nacional, lo que alarma en Coahuila es el mismo magro panorama de participación en una elección que es más importante que las municipales, solo que la mayoría de las personas no terminan por entender la trascendencia del poder legislativo. Nada nuevo en Coahuila electoralmente hablando, y claro debemos tener, que las municipales tienen otra historia muy diferente a la elección de legisladores.