Cuando leí la noticia de que la presidenta preparaba una iniciativa para digitalizar la economía, propiamente hablando de pagos, me pareció una magnífica medida, que desde luego requiere inversión y buena planeación, pero al leer el contenido de la misma, me parece que la iniciativa es buena, pero demasiado limitada y acotada y no tiene miras a largo plazo para hablar de la posibilidad de ponerle fin al dinero en efectivo.
En una vista a la ciudad de Los Ángeles, California, hace años, me llamó la atención que todos los vendedores de comida rápida con puestos de comida modestos aceptaban pagos con tarjeta, algo difícil de ver en nuestro país, pero que sin duda optimiza tanto el pago de productos o servicios como el impulso a la economía. Optimizar porque permiten que los pagos sean rápidos y sin la dependencia de papel moneda, e impulso a la economía porque si uno trae un billete “grande” resulta muchas veces ser un problema para una venta de un producto de bajo costo, sobre todo si el negocio acaba de abrir y no tiene cambio.
La iniciativa de Sheinbaum, sin embargo, va en el sentido de permitir transacciones en efectivo o cheques únicamente de manera temporal ante contingencias justificadas; se aplicará solo en actividades clave (como gasolineras o casetas de peaje) donde solo se aceptarán pagos electrónicos. También impulsa la Identificación digital simplificada ya que permite usar la CURP digital y el expediente digital ciudadano para abrir cuentas o contratar servicios financieros a distancia sin acudir a sucursales, establece también que los tres niveles de gobierno deben aceptar pagos digitales para trámites y servicios. Finalmente, combate a la evasión y seguridad buscando disminuir la informalidad fiscal, reducir delitos asociados al manejo de efectivo y bajar comisiones bancarias. Particularmente, en los pagos de servicios para trámites de los tres órdenes de gobierno es una medida bastante necesaria, ya que obliga a municipios a digitalizar servicios como pago de predial, agua, licencias, permisos, etc., sin las tediosas filas de siempre.
Como lo dije en un principio, la medida es buena, pertinente, pero no suficiente, sobre todo porque no se precisa que sea el primer paso hacia una digitalización absoluta del sistema financiero de nuestro país, en donde hasta con el celular se puedan hacer pagos en cualquier tiendita de la esquina. Esperemos más adelante contra con un plan de esta envergadura para simplificar la vida financiera de las y los ciudadanos tanto quienes veden, como quienes compran servicios y productos y demás otras bondades que trae consigo una medida de este calibre deseable.